Estudio sobre la ordenación forestal en Galicia
156
De todo ello se deriva la necesidad de que la planificación forestal se realice se-
gún unos criterios que aseguren la permanencia de las masas forestales y mejore el
conjunto de las múltiples funciones que el monte desempeña.
Estas funciones se pueden clasificar en tres grupos claramente diferenciados
como son:
Función ecológica
: la labor de conservación del monte es un aspecto
fundamental, ya que incide directamente sobre la flora y fauna silves-
tres y es soporte de la biodiversidad asociada. Además el monte con-
tribuye a la conservación de los suelos y regula el ciclo hidrológico, as-
pectos vitales en un país como el nuestro. Además, no debemos olvidar
que los bosques tienen una enorme capacidad de fijar carbono y son
liberadores de oxígeno en su proceso de fotosíntesis, contribuyendo
positivamente en la mitigación del efecto invernadero.
Función económica:
el monte es generador de diversos recursos made-
rables y no maderables. La madera, los frutos, las leñas, el corcho, la
resina y la caza, son ejemplos de ello. Estos aprovechamientos direc-
tos se complementan con otros asociados al mismo, como son las setas
y trufas, las plantas aromáticas, medicinales y condimentarias y la
apicultura. Por último, la ganadería vinculada a sistemas silvopastora-
les o a la dehesa es también un aprovechamiento mixto de vital impor-
tancia y, en muchos casos, la principal fuente de ingresos para el pro-
pietario del monte.
Función social:
No se debe olvidar el papel social y cultural que juega
el monte en nuestra Sociedad. La demanda de esparcimiento y ocio en
los montes periurbanos ha aumentado notablemente en las últimas dé-
cadas, lo que exige se tenga en cuenta en la planificación del mismo.
Por otra parte, en muchas comarcas rurales de nuestro país existen
numerosas tradiciones históricas y culturales que van ligadas de la ma-
no del bosque, lo que sin duda enriquece el papel social del mismo.