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Estudio sobre la ordenación forestal en Galicia
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A partir de la década de los años 50 la organización de los usos del territorio de
la sociedad agraria tradicional gallega, demostró poseer una meticulosa capacidad de
gestión de las superficies de monte. El empleo del fuego se modulaba como parte de
los métodos empleados para la consecución de objetivos relacionados con la subsis-
tencia de las familias y comunidades campesinas. De este modo, se limitaban las
probabilidades de que un incendio forestal adquiriese dimensiones catastróficas.
Sin embargo, la disgregación del sistema
agrario tradicional, asociado a los procesos
demográficos y de inserción de la economía
agraria en el sistema de la economía de
mercado, alteró sustancialmente la presen-
cia del fuego en el monte.
Los incendios forestales se generalizan convirtiéndose en un signo o síntoma, de
un traumático y conflictivo cambio de la organización de los usos del territorio.
Los bosques como capital-ahorro, capaces de proporcionar rentas a medio o lar-
go plazo, se configuran a partir de unas mínimas aportaciones en repoblación con
ínfimos o inexistentes costos de explotación dado que los conocimientos silvícolas de
la cultura agraria tradicional eran muy limitados.
Los nuevos bosques de especies de rápido crecimiento, salvo excepciones, care-
cerán de una tradición selvícola que los respalde. En Galicia, los únicos estudios fo-
restales existentes eran los impartidos en la
Escuela de Capataces Forestales de Lou-
rizán
. Los ingenieros de montes hasta fechas recientes se formaban en Madrid, con
unos planes de estudio que atendían preferentemente a modelos de silvicultura me-
diterránea.
En la práctica, los recursos económicos con los que contaba la administración fo-
restal se destinaron de forma prioritaria a mantener el ritmo de has repobladas. Se
descuidaron las infraestructuras (pistas de acceso, cortafuegos, cargaderos, puntos
de agua, etc.), y los cuidados culturales de las nuevas masas (desbroces, aclareos,
podas). De este modo la administración forestal contribuyó con los propietarios par-